Salio corriendo de allí. Su casa estaba llena de hormigas, y las tenía pánico. Ya fuera, seguía encontrándose cientos de ellas por el camino. Notaba cada latido en la frente. Escuchaba su respiración. No sabía que hacer. Se alejó corriendo de la carretera principal, y poco a poco fueron desapareciendo.
Un rato después, más calmado, llamó a su amigo. Necesitaba desahogarse contándoselo a alguien. Su amigo hablaba muy rápido, sin hacer casi pausas entre cada frase.
- Sabes que tu miedo no es racional, como la mayoría de los miedos, por otra parte. Quizás te pasó algo de pequeño, comiste hormigas sin querer, qué se yo, y por eso ahora te comportas así. Intenta recordar. ¿Has hablado con alguien más?
Suspiró. No le estaba escuchando. Cabizbajo, agachó las antenas y colgó el teléfono.
2 respuestas hasta el momento ↓
AlegriaDeLaHuerta // Julio 19, 2009 a 12:48 |
Sí, a veces nos horrorizamos de como actuan nuestros congéneres… y no me extraña. De todas maneras,yo ahora mismo, casi que preferiría ser hormiga.
Sparkling Diamond // Julio 21, 2009 a 19:41 |
Y eso es lo que te pasó después de probar las hormigas,no???
Me recuerda a la peli de la mosca xD