Agarró fuertemente la mano de su madre. No quería soltarse, el colegio le asustaba. Su hermano mayor le contó que a los niños que no estaban todo el rato en silencio en clase, les ponían una pinza en la nariz y no se la quitaban hasta que estaban rojos como un tomate. “El cole no es como la guardería, ya eres mayor”.
Cuando al fin llegó a casa y se sentó delante del plato de macarrones pensó que no era tan terrible, y manchó su camiseta del rojo tomate que le contó su hermano. Un tiempo después, era él quien le decía a su hijo que no se preocupase, que seguro que lo pasaría genial allí. “Ya lo se, papá, ¡no soy tonto!”.
Entre triste y feliz, pensó brevemente en lo rápido que pasaba el tiempo, mientras la tierra iba tapando los pocos rayos de luz que se colaban entre los huecos de su caja de madera de ciprés.
Cuando se miró al espejo, no se reconoció
Octubre 20, 2009 · 4 comentarios
Categorías: textos
Etiquetado: cuando se miró al espejo no se reconoció, retos
4 respuestas hasta el momento ↓
isralonso // Octubre 20, 2009 a 20:33 |
:-O
Chú // Octubre 21, 2009 a 07:52 |
que rapidez
Mazi // Octubre 21, 2009 a 09:27 |
Estás un poco como… no sé, filosófico? O es que yo estoy dormido a estas horas…
Un abrazo niño, que vaya todo bien
AlegriaDeLaHuerta // Octubre 23, 2009 a 01:34 |
Si es que la vida va que vuela. Un besazo!!